En la introducción que escribió para su primer fotolibro Kodachrome, publicado en 1978, Luigi Ghirri plantea el dilema al que volvía una y otra vez: que el mundo ya había sido cartografiado y representado de forma completa y exhaustiva. Ghirri describió la profunda impresión que le causó ver la fotografía del planeta Tierra, tomada desde la nave espacial Apollo 8 en su viaje a la Luna en 1968: «No era solo la imagen del mundo entero, sino la imagen que contenía todas las demás imágenes del mundo: Grafitis, frescos, pinturas, escritos, fotografías, libros, películas. Era a la vez la representación del mundo y todas las representaciones del mundo.» Este discurso entre el objeto y su representación ocuparía un lugar central en su mente a lo largo de su carrera.
Luigi Guirri nació en el municipio italiano de Scandiano, en 1943. Su formación y experiencia laboral como topógrafo permeó de manera significativa su obra fotográfica, a la que se dedicaría por completo a partir de 1970.
Su ojo meticuloso para delimitar territorios, reconocer líneas, ángulos y figuras geométricas se convertirían en características distintivas de su estilo.
Ghirri utilizaba la fotografía como una forma de reflexionar sobre el mundo. Fascinado y a la vez cauteloso de las imágenes; comprendía que su omnipresencia en la vida cotidiana difuminaba los límites entre la realidad y la ilusión, pero también creía en su valor estético y emocional, haciendo uso del ingenio, la inventiva e incluso humor sutil. De esta manera, las fotografías de Guirri rozan lo surrealista, pero sin llegar a cruzarlo del todo.
A la par que desarrollaba su carrera profesional en la fotografía, también utilizaba la escritura para reflexionar sobre la historia de la misma y su propia práctica, entretejiendo referencias a otras disciplinas artísticas como la música, la pintura y el arte conceptual. Si bien sus escritos sugerían que el mundo ya estaba saturado de representaciones, la obra de Ghirri indica lo contrario, abordaba la saturación visual de la modernidad a través del minimalismo y la reducción, al tiempo que dirigía una mirada crítica hacia el simbolismo. Incluso el paisaje más genérico o cliché visual merecía una segunda mirada o una observación detenida.
Luigi Guirri siempre estuvo maravillado por la relación entre los seres humanos y su entorno. Sus fotografías son una autobiografía visual de un hombre que nunca se cansó de observar con detenimiento el mundo que lo rodeaba.